Contratar rápido vs contratar bien - Programa Valentina

Cuando una vacante lleva semanas abierta, la presión empieza a sentirse. El equipo necesita apoyo, los proyectos avanzan y la urgencia por contratar talento crece. En ese contexto, es fácil pensar que lo más importante es cerrar el proceso lo antes posible. Sin embargo, el verdadero riesgo no está en tardar unos días más, sino en no saber identificar correctamente las habilidades que el puesto realmente necesita.

Una mala contratación casi nunca ocurre por falta de currículums. Ocurre cuando, durante la entrevista, no se logra profundizar en lo esencial: cómo esa persona resuelve problemas, cómo trabaja bajo presión, cómo se comunica o cómo encaja con la dinámica del equipo. El CV muestra experiencia, pero la entrevista es donde se detectan competencias reales.

Detectar habilidades no es hacer preguntas genéricas, sino indagar en comportamientos concretos. Pedir ejemplos reales, explorar situaciones pasadas, entender decisiones tomadas y analizar cómo la persona aprendió de sus errores ofrece mucha más información que una conversación superficial. Cuando la entrevista se convierte en un espacio estratégico y no solo en un trámite, el nivel de acierto aumenta significativamente.

Además, evaluar habilidades técnicas y blandas desde el inicio permite reducir el riesgo de rotación y mejorar la estabilidad del equipo. No se trata solo de que alguien pueda hacer el trabajo, sino de que pueda hacerlo bien, sostener el ritmo y aportar a la cultura organizacional.

Cada decisión de contratación impacta tiempo, recursos y energía del equipo. Por eso, más que acelerar sin criterio, la clave está en entrevistar con intención, con claridad sobre las competencias necesarias y con herramientas que ayuden a filtrar mejor desde el principio.

Contar con procesos estructurados, evaluaciones objetivas y filtros previos permite que las entrevistas se enfoquen en lo realmente importante: confirmar el potencial de los candidatos más alineados y tomar decisiones con mayor seguridad. Así, el proceso deja de sentirse como un riesgo y se convierte en una oportunidad estratégica para fortalecer el equipo.

Al final, contratar bien no depende únicamente de la rapidez, sino de la capacidad de identificar habilidades reales antes de tomar la decisión.