En el competitivo mercado laboral actual, la experiencia y la formación académica siguen siendo importantes, pero ya no son lo único que determina si un candidato obtiene un empleo. Cada vez más reclutadores coinciden en que lo que realmente diferencia a una persona en un proceso de selección son dos cualidades intangibles: la voluntad de aprender y la actitud frente a los retos. Ambas son difíciles de enseñar y casi imposibles de falsificar. Pero la buena noticia es que cualquiera puede desarrollarlas y transmitirlas si es consciente de su valor.
¿Qué significa tener voluntad en el ámbito laboral?
La voluntad no es simplemente “querer un empleo”. Se trata de la disposición activa para crecer, adaptarse y aprender. Un candidato con voluntad demuestra interés por adquirir nuevas habilidades, busca mejorar constantemente y está abierto a asumir retos, incluso si no tiene experiencia previa en esa área.
En entrevistas, la voluntad se refleja en frases como:
“No lo he hecho antes, pero me encantaría aprenderlo y sé que puedo hacerlo bien.”
“En mi anterior experiencia, investigué por mi cuenta para resolver un problema que no dominaba.”
Este tipo de ejemplos muestran al reclutador que, aunque aún falten conocimientos técnicos, existe la base más valiosa: la motivación para seguir creciendo.
Por otro lado, la actitud es la manera en que una persona enfrenta las situaciones laborales, tanto las favorables como las difíciles. Una buena actitud incluye otras cualidades como:
Resiliencia: no rendirse ante los obstáculos.
Colaboración: disposición para trabajar en equipo y aportar.
Optimismo realista: transmitir confianza y seguridad, incluso bajo presión.
Adaptabilidad: responder con apertura a cambios o ajustes inesperados.
En una entrevista, la actitud no se dice con palabras solamente. También se comunica con el lenguaje corporal, el tono de voz y la forma de relacionarse. Un candidato que saluda con energía, mantiene contacto visual y escucha con atención proyecta una imagen mucho más atractiva que alguien que parece desinteresado o inseguro.
De acuerdo con especialistas en selección de talento, en ciertos casos y plazas las empresas prefieren contratar a alguien con buena actitud y voluntad de aprender que a un candidato que cumpla con todo el perfil técnico, pero que no muestre disposición para trabajar en equipo o adaptarse a la cultura organizacional.
