¿Te llamaron a una entrevista? Respira. La emoción de recibir una llamada para una entrevista puede venir acompañada de otra sensación: nervios.
“¿Qué me van a preguntar?”, “¿Y si me quedo en blanco?”, “¿Qué pasa si digo algo incorrecto?”
Es normal sentirlo. Pero hay una forma diferente de ver una entrevista: no es un examen en el que tienes que responder perfectamente. Es una conversación para conocerse. La empresa quiere conocer tu experiencia, habilidades y forma de trabajar. Y tú también tienes la oportunidad de conocer mejor la oportunidad.
Antes de la entrevista, conoce la plaza.
Uno de los mejores ejercicios de preparación es volver a leer la oferta. ¿Qué funciones tiene el puesto? ¿Qué experiencia solicitan? ¿Qué habilidades son importantes?
Después, piensa en ejemplos de tu propia experiencia que se relacionen con esas necesidades. Si solicitan trabajo en equipo, recuerda algún proyecto en el que hayas colaborado con otras personas. Si buscan atención al cliente, piensa en alguna situación en la que hayas ayudado a resolver un problema. No necesitas inventar grandes historias. Las experiencias reales son suficientes cuando sabes explicarlas.
¿Y si te preguntan “Háblame de ti”? No necesitas contar toda tu vida. Puedes hablar brevemente de quién eres profesionalmente, qué experiencia o estudios tienes y qué te interesa de la oportunidad.
Por ejemplo:
“Soy estudiante de Administración y me interesa desarrollarme en el área comercial. He tenido experiencia en atención al cliente y en proyectos universitarios donde he trabajado en equipo. Me interesa esta oportunidad porque quiero seguir desarrollando mis habilidades en esta área.”
La idea no es memorizar una respuesta. Es tener claro qué quieres comunicar.
Cuando llegue el momento de decir “¿tienes alguna pregunta?”, aprovecha.
Puedes preguntar:
- ¿Cuáles serían las principales responsabilidades?
- ¿Cómo sería un día normal en el puesto?
- ¿Qué esperan de la persona durante sus primeros meses?
- ¿Cuál es el siguiente paso del proceso?
Una entrevista también te ayuda a decidir si esa oportunidad se ajusta a lo que estás buscando.
No necesitas llegar sin nervios .Puedes estar nervioso y aun así hacerlo bien. Puedes tomarte unos segundos para pensar. Puedes pedir que repitan una pregunta. Puedes reconocer que todavía no tienes experiencia en algo y explicar que estás dispuesto a aprender.
La confianza también se construye con práctica. Porque una entrevista no se trata de demostrar que sabes todo. Se trata de mostrar lo que puedes aportar y las ganas que tienes de seguir creciendo.
