El futuro del talento en las organizaciones - Programa Valentina

Hoy, la ventaja competitiva más importante en Guatemala se encuentra en su gente. Es por ello que el desarrollo del talento necesita una visión más estratégica, porque el talento ya no solo se gestiona, también se cultiva, y en el 2030 las empresas que lideren el cambio y logren sobresalir, no serán sólo reconocidas por su tecnología, innovación o calidad, sino también por quienes cultiven el mejor talento. Analicemos cuatro cambios de mentalidad que son cruciales para lograrlo. 

  1. Las habilidades blandas: La fuerza de la productividad chapina:

Durante años, el mercado laboral guatemalteco ha priorizado la experiencia técnica. Sin embargo, en un mundo post-pandemia, con equipos híbridos y una creciente necesidad de agilidad, las llamadas «habilidades blandas» deben estar más fuertes que nunca. 

Datos del World Economic Forum lo confirman: La resiliencia, la flexibilidad, la agilidad y el pensamiento crítico ya no son un «plus», son la base. En un país que se posiciona como un hub de servicios y negocios en la región, la capacidad de nuestros colaboradores para comunicarse eficazmente, resolver problemas de forma creativa y adaptarse a los cambios es lo que nos diferenciará.

Piénselo así: Las habilidades blandas son el aceite que mantiene en marcha el motor del conocimiento técnico. 

  1. El liderazgo ya no es solo un cargo, es una competencia para todos:

Tradicionalmente las habilidades de liderazgo, como influencia social, motivación y visión estratégica, se reservaban para los puestos gerenciales, sin embargo, hoy ya no es suficiente. 

Con el auge de metodologías ágiles,  proyectos interdepartamentales, y expectativas de los clientes cada vez más elevadas; cada miembro del equipo debe tener la capacidad de tomar iniciativa, influir positivamente en los clientes (internos y externos) y ser capaz de autogestionarse. Desde un rol junior hasta un nivel senior, todos necesitan pensar cómo líderes en su propio rol. 

Capacitar a su equipo en Inteligencia Emocional, Negociación, Pensamiento Estratégico y Accountability, no es “crear demasiados líderes”, es crear equipos autónomos, responsables, proactivos, que no necesitan supervisión constante para alcanzar la excelencia. Esto es especialmente importante en Guatemala, donde la agilidad y la capacidad de respuesta rápida frente al cambio son claves para ser competitivos. 

  1. De la capacitación reactiva al desarrollo estratégico del talento:

Un estudio realizado por ManpowerGroup  arrojó un dato interesante: El 43% de las empresas no tiene un enfoque estratégico en el desarrollo de talento, con pocas o nulas capacitaciones en el año, este dato sugiere que un número importante de empresas, especialmente en Latinoamérica, todavía operan desde una lógica reactiva.  

El desarrollo de personal debe ser proactivo y estratégico. En lugar de preguntarse “¿Qué problemas tenemos?”, es importante plantearse también preguntas hacia el futuro:

  • ¿A dónde queremos llevar a la empresa en los próximos 5 años?
  • ¿Qué habilidades necesitará nuestro personal para llegar a esa visión? (Cerrar brechas de habilidades “Skill Gaps”) 
  • ¿Cómo comenzamos a construir esas capacidades y fortalecer ese ADN en la cultura desde HOY?

Con este nuevo planteamiento la razón principal  para capacitar ya no es “arreglar los problemas de ayer”, sino “prepararse para los desafíos y oportunidades de mañana”, no solo a nivel técnico sino también desde las habilidades que permiten potencializar estos nuevos conocimientos, cómo el pensamiento creativo, accountability, negociación, persuasión e influencia, adaptación al cambio  e inteligencia emocional. 

  1. El desarrollo de talento es un espejo de la cultura y visión de los líderes:

Finalmente, la forma en que una empresa invierte (o no) en su gente dice todo sobre su visión, cultura y valores. Un programa de desarrollo de talento no es solo un plan de formación; es la manifestación más clara del liderazgo de la organización. 

Por ejemplo, los líderes que apuestan por el desarrollo de sus equipos, están enviando un mensaje claro “Creemos en tu potencial y queremos que seas parte del crecimiento de la empresa”. Esto fomenta la lealtad y reduce la rotación, un desafio constante en el mercado guatemalteco.  

Por otro lado, el liderazgo que no contempla el desarrollo de talento como parte de su estrategia, también envía un mensaje “Si tienes potencial, demuéstralo, antes que sea demasiado tarde” Esta mentalidad crea una cultura transaccional que ahoga la innovación y el compromiso, pues las personas se perciben cómo “fácilmente reemplazables”.

El desarrollo de talento es la herramienta más poderosa para forjar una cultura de excelencia que atraiga y retenga al mejor talento de Guatemala.

En conclusión, para las empresas en Guatemala que buscan no solo sobrevivir sino prosperar en el escenario actual, el enfoque debe cambiar de adentro hacia afuera. Dejar de ver a las personas como un recurso y empezar a verlas como el centro de la estrategia. Porque cuando invertimos en fortalecer sus habilidades, inevitablemente, fortalecemos el futuro de nuestra organización.